Las sales de Schüssler – Tercera parte

Natrium phos: el fosfato sódico se utiliza para regular el metabolismo y además posee un efecto purgante y controla el exceso de acidez. Es ideal para cuando hay tendencia al aumento de peso o cuando se produce la acumulación de ácido úrico.

Natrium sulfuricum: el sulfato sódico expulsa los líquidos que se exceden del organismo, además reduce el agua que absorbe el intestino grueso y actúa como un purificador o un desintoxicante indirecto. Ayuda en caso de sufrir trastornos en el páncreas, la vesícula o los intestinos.

Silicea: el dióxido de silicio estiliza el cabello, la piel, las uñas y contribuye a la elasticidad y firmeza de los mismos. Además favorece la fijación del calcio en los huesos y se emplea junto con otras sales para el tratamiento contra la osteoporosis.


Calcium sulfuricum: el sulfato de calcio está presente naturalmente en todos los cartílagos y también forma parte de los aminoácidos. Esta sal ayuda a estimular las células que segregan hormonas y enzimas por lo que activa la rápida curación de heridas. Está indicada en el tratamiento de las alergias de la piel y en la inflamación del aparato urinario. 

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