Combatir el estrés con relajación y respiración

La relajación es la respuesta fisiológica opuesta al estrés. Sirve para  descansar y recuperar  el cuerpo y la mente después de toda la actividad, devolviéndole la vitalidad. Se puede conseguir a través de diversas técnicas : reducción de la tensión muscular, aprendizaje de una forma de respirar lenta y profunda, sugestiones que producen cambios físicos.
Se basa en el esfuerzo e inspiración y espiración profunda que lleva el aire desde la nariz o la boca hasta la tráquea. Los ejercicios respiratorios forman parte de diversas técnicas antiestrés, como el yoga o la meditación.
Los estímulos externos, por ejemplo el ladrido de un perro, elevan el pulso y la respiración. La relajación consiste en el proceso contrario: suprimir cualquier estímulo, reduciendo la producción de respuestas físicas y emocionales. La consecuencia es el alivio de la tensión.
Los beneficios de combatir el estres con relajación y respiración son los siguientes:
Desarrolla las habilidades cognitivas y el rendimiento intelectual.
Reduce el estrés y el esfuerzo causado por la rutina.
Elimina el insomnio, mejorando el mecanismo del sueño.
Distiende los músculos provocando una agradable sensación corporal.
Acaba con el cansancio y el agotamiento, y permite al organismo recuperar su tono vital.
Refuerza la voluntad y equilibra el estado de ánimo.
Técnicas respiratorias
Vartían de forma considerable dependiendo de la técnica relajante a la que acompañen.
Pero la meta suele ser siempre la misma: potenciar la respiración diafragmática y conseguir un ritmo lento, profundo y regular, que produce ese estado tan placentero de atención relajada.
Una respiración correcta reduce con rapidez la activación afectiva o emocional en momentos difíciles, de crisis, tensión, ansiedad o miedo. También aumenta el potencial mental y físico y diluye el cansancio.
El método muscular cuyo autor es Jacobson consiste en tensar diferentes grupos de músculos para luego aflojarlos. Provoca fácilmente estados de adormecimiento, distanciamiento y relajación física. este tipo de ejercicios está indicado para aquellas personas con dificultades para mantener la concentración, para calmarse realizando una tarea, para los que padecen ansiedad, para los impulsivos y aquellas personas que padecen alguna dificultad cognitiva.
No se deben realizar estos ejercicios si se tiene algún músculo o articulaciones dañadas.   

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