La acupuntura II (continuación)

Aplicaciones de la acupuntura

Según la práctica habitual de la acupuntura, se puede afirmar que existen tres finalidades principales: inducir analgesia (aliviar el dolor), proteger frente a las infecciones o influir en la regulación de las funciones fisiológicas.

El principal trastorno por el que es demandada la acupuntura es el dolor en sí mismo, ya sea agudo o crónico. En esta categoría entran dolencias como la artritis reumática, la lumbalgia, la cervicalgia (dolor de cuello), el dolor radicular (dolor de una raíz nerviosa como la ciática por ejemplo), el dolor post-traumático o post-quirúrgico, el dolor dental, el hombro doloroso, el dolor cólico (biliar o renal), el dolor de estómago, la dismenorrea (dolor menstrual), el dolor facial o la cefalea.

Pero la acupuntura también es una terapia demandada para muchos otros cuadros clínicos muy variados, entre los que se encuentran: las náuseas y vómitos, la hipertensión e hipotensión, la rinitis alérgica, la depresión, los efectos adversos de la quimioterapia o radioterapia, la inducción del parto, etc.

¿Es segura la acupuntura?

La acupuntura bien realizada es indolora y de muy escasa toxicidad. Además presenta muy pocas contraindicaciones y no genera adicción física. Sin embargo se trata de un tipo de terapia que exige de manos expertas y con sobrada pericia. Esto es importante, no ya sólo por el hecho de que garantiza una probabilidad casi nula de complicaciones, sino también porque la clave principal de su eficacia reside en la localización exacta de los puntos de estimulación y el uso de una técnica cuidadosa y precisa. El empleo de la acupuntura por parte de acupunturistas no bien formados ha determinado que se hayan descrito lesiones y efectos adversos que son claramente evitables, y atribuibles a dicha impericia o imprudencia del terapeuta (neumotórax, lesiones en estructuras nerviosas o infecciones). Se han descrito a veces complicaciones derivadas del empleo indebido de agujas no bien esterilizadas, con resultado de transmisión de ciertas enfermedades virales como la hepatitis B, pero este tipo de riesgo es común a toda clase de actos médicos que conlleven la inserción de cualquier tipo de instrumental a través de la piel, lógicamente.

¿Una terapia realmente eficaz?

Los estudios clínicos realizados para evaluar la eficacia y calidad terapéuticas de la acupuntura son innumerables, a pesar de que supone una gran dificultad el diseñar ensayos clínicos en los que compararla con un placebo (algo neutro de apariencia similar pero que carezca de efecto terapéutico) o en los que establecer un plan a doble ciego (esquema en el que ni el médico ni el paciente son conocedores de qué remedio se está empleando, ya sea el que se prueba clínicamente o el placebo.) De cualquier modo, sí que pueden extraerse algunas conclusiones bastante fidedignas acerca de la eficacia real de la acupuntura en ciertas dolencias. A continuación revisamos la larga lista de disciplinas en que más eficacia ha demostrado.

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