El shiatsu (segunda parte)


La sesión comienza con un breve cuestionario acerca de las afecciones que aquejan a la persona en el momento de la consulta, así como una descripción de su historia personal. Luego se sientan el terapeuta y el paciente en el futón o colchoneta, tomándose ambos unos instantes para serenarse y respirar. En este momento, el profesional realiza una lectura de la espalda del paciente, para observar la distribución de energía y decidir así sobre que meridianos va a trabajar en esta sesión, de acuerdo a lo que vio, sintió, percibió, y haciendo una correlación de lo que el paciente contó en su historia personal.
Luego se desarrolla el masaje en las cuatro posiciones básicas: sentado, de ambos costados, boca abajo y boca arriba, siendo su duración aproximada de una hora. El masaje se cierra efectuando algunos estiramientos en distintas posiciones.
Una vez finalizada la sesión, es aconsejable que la persona que recibió el masaje no se incorpore rápido, sino que repose unos minutos, con los ojos cerrados. Paulatinamente, abrirá los ojos, y luego comenzará a moverse pausadamente para retomar la actividad. Los efectos podrán percibirse en pocas horas o al otro día, aunque inmediatamente se percibe una relajación con sensación de bienestar

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