Trastornos hepáticos

Hepatitis aguda

Se trata de una inflamación difusa del hígado que se presenta de forma brusca y analíticamente se manifiesta por un aumento importante de la transaminasas en la sangre. Entre las causas, pueden ser tóxicas, como el alcohol, disolventes o ciertos fármacos, aunque lo más habitual es que se produzca por la infección de los
llamados virus de la hepatitis A, B, C, D, E, etc.

Hepatitis crónica

Se trata de una inflamación hepática, que se mantiene durante meses o años, la causa más habitual es la infección de carácter viral, aunque también puede deberse a procesos autoinmunes.

Medidas terapéuticas:

Desde la fitoterapia se pueden consumir: cardo mariano, alcachofa, boldo, diente de león, rábano negro, equinácea, astrágalo, rehisi. shitake, uña de gato.
Los complementos dietéticos que conviene consumir son: jalea real, levadura de cerveza,
aminoácidos, colina, inositol, lecitina de soja.
Las pautas alimenticias que podemos tomar en caso de padecer esta enfermedad son: seguir una alimentación exenta en lo posible de grasas, prohibición de bebidas alcohólicas, sustituir la leche de vaca por la de
soja y sus derivados.

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