Principios básicos del Feng Shui (primera parte)

El Chi y el Sha
El Chi y el Sha son dos fuerzas opuestas que cir­culan en todo el espacio terrestre.
El Chi es una fuerza vital y natural que surge de la combinación de los elementos de la naturaleza y que circula por todos y cada uno de los espacios de una casa.
Cada habitación y cada rincón de nuestros hoga­res y lugares de trabajo está atravesado y recorrido por esta fuerza energética que permite que poda­mos vivir.
El Chi, o aliento vital, circula por una casa como lo hace la energía a lo largo de nuestro cuerpo. Así como puede estar bloqueado el fluir energético dentro de nuestro cuerpo, puede estarlo dentro de nuestro hogar o nuestro lugar de trabajo.
Ahora bien, el Chi debe poder circular y despla­zarse en forma libre y espontánea en cada espacio habitacional.
Cuando el Chi, por la razón que fuere, no puede circular debidamente se suceden los problemas energéticos que afectan en forma directa a los habi­tantes de la misma y que se manifiestan como decaimiento, falta de determinación, irritabilidad, etc.
Todo lo que encontramos en la naturaleza, ne­cesita de esta fuerza vital (el Chi) para poder vivir.
Al Chi, que los chinos definen como el "aliento de vida", se opone otra fuerza llamada Sha.
El Sha actúa en forma nociva para los ambientes y repercute directamente en las personas que los ha­bitan y los frecuentan.
Cuando en una casa o en una habitación hay cir­culación de Sha, es necesario hacer algo para con­trarrestarla, y que la fuerza positiva y benéfica que produce la armonía (el Chi) pueda circular debida­mente.
Un ejemplo de circulación del Sha es el siguien­te: cuando en los cuartos de baño se colocan los ca­lefones sobre los espacios de las bañeras, se con­centran en alto grado dos fuerzas surgidas de ele­mentos opuestos (el agua y el fuego) y así se produ­ce el negativo Sha.
En un caso como éste lo que debe hacerse es sa­car el calefón de ese ambiente y colocarlo en un lu­gar en el que exista la aireación y ventilación nece­sarias (es bueno aclarar que no está permitido por los organismos de control competentes que un cale­fón se instale en un cuarto de baño).
Los maestros de la China milenaria a través del humo de velas y del incienso, pudieron observar la benéfica labor de las corrientes de aire para ase­gurar la libre circulación de la energía vital.
También suele hablarse de dos clases de Chi: el sano, que circula libremente; y el enfermo, que se produce por una mala circulación de esta fuerza, que al estancarse se transforma en Sha.
Entonces, cuando en un ambiente se acumula la energía y por distintas razones no puede fluir libre­mente la fuerza vital, ésta se enrarece y se distorsio­na pasando a ser negativa y dañina.
Algunas de las frases que ejemplifican esta situa­ción son las siguientes:
"El aire está viciado";
"Siento que este lugar se me viene encima";
"Es como si acá adentro faltara el aire".
Una de las causas de la mala distribución o de acumulación de Chi en un ambiente es que en éste haya espacios escondidos (recovecos) o que sea muy "encerrado" (con ventanas o con puerta pe­queña), o que tenga forma de "L".
Un espejo -que refleje la zona de mayor circu­lación de aire-, una planta o un recipiente con agua en este sector pueden ser útiles para contra­rrestar los efectos nocivos que produce el Chi en­fermo que se acumula.
Otras causas de mala distribución de energía pueden ser:
- Las habitaciones con exceso de muebles o adornos.
- Los ambientes con muchos electrodomésticos (televisor, ventiladores, equipos de música, compu­tadora, etc.).

Un consejo para las parejas
No conviene para nada discutir en la habitación matrimonial (éste debe ser el lugar para el descan­so compartido y para los encuentros amorosos). Cuando sea necesario tocar algún tema conflictivo, se recomienda buscar otro lugar de la casa y, si es­to no es posible, hacerlo en un espacio "neutral", (por ejemplo, un bar o un lugar abierto como una plaza).

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